Esto es para mayores de 18 años. Si no los tienes, no deberías mirar a través de la cerradura.
Si alguien siente vulnerado su copyright, no tiene más que comunicármelo y retiraré el texto, imagen o sonido en cuestión.

viernes, 30 de julio de 2010

Pecados capitales: Soberbia


Culpas de soberbia tuve,
y ahora gozo en confesarte;
Soberbia... tuve de ti,
si es pecado, que me manden
descalzo a Jerusalenes,
que por mucho que me manden,
la soberbia irá por dentro
de mis sienes clareándose.
Que quien una vez te tuvo
en abandono de sangre,
poco castigo es que luego
lo fuercen a condenarse.

Texto: Los siete pecados capitales (fragmento) de José Antonio Ochaíta

domingo, 25 de julio de 2010

Elástica


Me acerco y me alejo,
estoy a tu lado y estoy lejos,
te odio y te amo,
te siento elásticamente.

martes, 20 de julio de 2010

Algunos consejos para pasar el verano ricamente

En la calle:
Cubrirse con una gorra o un sombrero.



Mojarse un poco la cara,


e incluso la ropa.



Llevar ropa fresca.



Si no se tiene aire acondicionado, se debe intentar pasar dos horas al día en lugares climatizados (centros comerciales, cines...)



Llevar agua y beber a menudo.


En casa:

Durante las horas de sol, se deben cerrar las persianas de las ventanas donde toca.



Debemos pasar las horas de más calor en los lugares más frescos de la casa,



y también reduciremos las actividades intensas.


Nos refrescaremos a menudo con toallas mojadas en agua, duchas, etc.

jueves, 15 de julio de 2010

Refréscate

Es verano...







Hace calor,






mucho calor...




sábado, 10 de julio de 2010

Repetimos

He estado pensando sobre la conveniencia de colgar este post aquí o no, y creo que es necesario que lo cuelgue. Para mí es importante que todos mis comentaristas de todos mis blogs, tengan claro cómo funciono como bloguera, y además, y sobre todo, sepan lo que aprecio su presencia, y no tengo los mismos comentaristas en todos los blogs aunque algunos sí que comentáis en todos. Siento si lo que voy a escribir aquí, ya lo habíais leído en alguno de mis otros blogs, aunque no será exactamente igual. Allá voy:

Yo no suelo celebrar nada de mis blogs, ni cumpleblogs, ni cien primeras entradas, ni nada, pero me pega por hacer balance de vez en cuando de cómo ha ido y está yendo la cosa bloguera.
Hace tres años, el 29 de junio de 2007, me decidí y creé "Diario de la dura jungla", el blog que tenía antes del de "Entre las sombras de la jungla", y que un día, como algunos de vosotros ya sabéis, tuve que dejar porque me inhabilitaron la cuenta y no podía entrar a administrar las entradas. Luego creé el actual de la jungla, como continuación del otro (en realidad, para mí es el mismo blog).
Cuando empecé con el primer blog estaba en una época muy loca de mi vida. Quería pasármelo bien, lo necesitaba, y me inventé una selva donde todo fuera placer, locura, diversión, un lugar donde compartir las cosas que me gustaban y con las que disfrutaba. Ésa era la idea primigenia. Pero la vida te arrastra, y no siempre por caminos de divertida locura. Surgen los enfados, las tristezas, las dudas... somos humanos (yo también, aunque un poco felina ;-)) y la vida nos procura vaivenes emocionales aunque no queramos. No siempre es fácil sustraerse de todo ello y no plasmarlo en el blog. A mí también me ha pasado, e incluso he llegado a sentirme incómoda por ello, porque si bien me he sentido muy apoyada en algunas ocasiones, también me he sentido como desnuda, hablando de mis sentimientos, y esa clase de desnudez es la desnudez profunda del alma. Es mucho más íntimo que enseñar el cuerpo, que al fin y al cabo, sólo es una cubierta exterior.
Luego también está la cuestión del tiempo, gran problema para mí. Recuerdo que al principio le dedicaba mucho tiempo al blog, estaba como obsesionada. No hacía nada más. Posteaba tres veces a la semana, y tenía montones de comentaristas, que me encargaba de contestar en mi blog, y además visitar con extrema puntualidad, y entonces aún era peor porque no existía el blogroll, con lo cual, con la avidez de ver que habían escrito en sus blogs igual los visitaba montones de veces sin que hubieran actualizado nada. Iba visitando a todos mis contactos uno detrás de otro hasta terminar la rueda, y luego volvía a empezar. Sí, hubo un tiempo de mi vida en que era mucho más virtual que real. Es triste, si queréis, pero es así. Eso sí, me lo pasaba bomba, pero no era sano.
Por fin decidí acortar el número de mis entradas por semana, y lo dejé en dos. Tenía un poquito más de tiempo, pero no mucho más. Luego, al cabo de unos meses, lo dejé en uno. Coincidió con un tiempo en que ocurrió algo que hizo que la pimienta que acostumbraba a meter en el blog disminuyera también, y fui perdiendo comentaristas. Bueno, ya sé que es normal, se pierden comentaristas (y amigos) por el camino, y llegan otros, pero da pena que se pierdan.
De todas maneras, esa fórmula tampoco me satisfacía. Tenía la sensación de que publicaba demasiado poco, así que empecé a publicar cada cinco o seis días, y creo que por fin, he hallado el ritmo adecuado.
Sin embargo, el problema del tiempo, a pesar de todo este sinuoso camino recorrido, seguía preocupándome. Pronto me di cuenta de que tenía demasiados enlaces, demasiada gente a quien visitar, incluso gente que no me visitaba nunca y que sin embargo, yo no había dejado de visitar. Tenía que elegir, eran ellos o mi tiempo. Así que dividí mis enlaces en dos grupos, los blogs que más me gustaban y los blogs que gustándome (porque si no, no estarían ahí), no me gustaban tanto (aunque tampoco os fiéis mucho. Últimamente están muy desordenados y debería cambiar algunos de grupo), todos en el blog de la jungla para mi mayor comodidad, claro. Y decidí primero visitar a quién me comentase, luego a los "Grandes selváticos", y si aún tenía tiempo a los demás (aunque nunca tengo tiempo). Y así lo voy haciendo. Los que no os visito muy a menudo, no lo toméis mal, sólo es una manera de poner un poco de orden a mi vida real. De verdad que siento mucho no poder llegar a todos, pero no soy Dios, mi tiempo no se multiplica por milagro. No doy abasto. Y encima debo ser masoquista, porque como ya sabéis, últimamente me dio por crear, primero este blog erótico, y luego otro literario. Pero bueno, he decidido tomármelo con calma y potenciar más mi vida real, ponerla por delante de todo. Sé que me entenderéis y sabréis perdonar que a veces tarde un poco en venir a veros.
De todas maneras, quería deciros que durante estos tres años como bloguera lo he pasado muy bien, he conocido gente maravillosa, algunos se han convertido en amigos, me habéis ayudado a superar algunas cosas duras que me han pasado, y en fin, que ha sido un placer compartir este tiempo con todos vosotros, los que estáis y los que estuvisteis alguna vez, y que ha sido una experiencia maravillosa. Y aunque suene a despedida, pues no, no lo es, jajajajajajajaja!!! De momento sigo por aquí, en la dura jungla, mirando a través de cerraduras y pescando nuevas historias en el éter. Espero veros por aquí durante mucho tiempo. Gracias por acompañarme.

Y como premio para los que habéis aguantado estoicamente hasta el final, aunque ya lo hayáis leído en mis otros blogs, os hago un regalo. Escoged el que más os guste:


lunes, 5 de julio de 2010

La stripper


La primera vez que lo había hecho era todavía estudiante. Se había dejado arrastrar a una apuesta estúpida.Había ido con unos colegas de universidad a un garito de strippers y habían retado, a ella y tres de sus compañeras, a que subieran al estrado y se sacaran la ropa. La cantidad ofrecida fue aumentando con las ansias de los chicos por ver a sus compañeras desnudarse delante de todos. Pocos instantes más tarde, la cifra se había convertido en jugosa para una estudiante escasa de fondos. Aunque Brigitte se dio cuenta muy pronto de que, incluso sin el incentivo del dinero, hubiese subido al estrado. Algo indefinible la empujaba, como si un imán la atrajese... Y, sin embargo, no había pensado nunca en hacerlo. Sus compañeras pronto desistieron, pero no así ella; aceptó el desafío. Terminó de golpe su bebida y con un aire decidido subió al escenario, bajo la mirada divertida de sus colegas. Éstos estaban convencidos de que sólo iba a hacer cuatro pasos y que permanecería desnuda un momento, antes de desaparecer disparada. Cuál no sería su sorpresa al ver que Brigitte se plantaba ahí arriba inmóvil, con las piernas bien afianzadas en medio de las tablas. Al primer compás se descalzó; al segundo, se sacó la blusa. Luego, empleó el resto de la canción en despojarse, una a una, de todas sus prendas, hasta que quedó tal como vino al mundo.
En ese momento comprendió que se sentía como pez en el agua. Adivinó inmediatamente que todas las miradas se posaban sobre su cuerpo y eso le provocó un creciente placer. Como si un sinnúmero de manos la estuviesen acariciando. Sintió que cada trozo de su piel desnuda vibraba bajo la fuerza de esas miradas. Hubiera podido jurar que la estaban tocando.
Aquella primera vez, en pocos minutos, se excitó como si sus cuatro compañeros le estuviesen haciendo el amor, uno tras otro.
Desgraciadamente, desde ese incidente sus compañeras no le dirigieron de nuevo la palabra. Los chicos, en cambio, intentaron todos salir con ella, con la esperanza de cosechar un show gratuito y exclusivo. Pero Brigitte había tomado la firme decisión de no permitir jamás que uno de sus espectadores la tocase después de haberla visto bailar. Esto destruiría la sensación onírica en la que se sumergía durante su espectáculo. Adoraba esa palpable sensación de sentirse deseada por los hombres y, a veces, por las mujeres. Todas las miradas fijadas en ella la hacían estremecerse de placer, y ella se abandonaba en cuerpo y alma a él. Se sabía hermosa; era consciente de que la deseaban, que raro era el hombre que no daría todo lo que tuviese para poder hacerle el amor. Pero eso estaba fuera de la cuestión: jamás había pasado una noche con uno de sus admiradores. Para poder continuar disfrutando de su trabajo, le era necesario permanecer totalmente inaccesible. No ser sino una fantasmagoría, un espejismo. Así podía meterse en la piel de quien fuera, reina o estrella de cine. "Se mira, pero no se toca".

Texto: "El secreto de Brigitte" (fragmento) de Marie Gray